Columna de opinión

13/05/2011

¡HidroAysén!

Rodrigo Palma B.
 

¡HidroAysén!

La discusión sobre el proyecto hidroaysén es llevada a cabo en los medios de comunicación en planos muy distintos y mezclados entre sí. Se abordan desde temas valóricos sobre la visión de desarrollo del país, hasta aspectos específicos de una evaluación económica; pasando por posturas frente a temas ambientales, diseño del mercado eléctrico y la transparencia en los procesos de aprobación. Para lograr un diálogo constructivo, es imprescindible distinguir en qué plano se realiza la discusión. La figura (ver imagen) resume estos planos de análisis con las posibles acciones asociadas.

Desde una perspectiva amplia de desarrollo del país (considerando la posibilidad de cambios legales e impulso de una política energética), donde buscamos disponer de seguridad energética a precios competitivos, el proyecto de hidroaysén puede entenderse en los siguientes escenarios:

Escenario 1, Statu quo: donde no se realizan cambios relevantes al marco normativo ambiental y eléctrico. Las principales empresas eléctricas del oligopolio (Endesa, Colbún, Gener), usualmente conservadoras en sus decisiones, continúan evaluando sus proyectos a partir de las tecnologías de generación convencional (grandes hidráulicas, térmicas a carbón, gas natural y turbinas diesel). Por su parte, la demanda crece a una tasa del 5% promedio anual, al menos los próximos 15 años. Por último, no se prevé una disminución importante en los costos de inversión en tecnologías no convencionales. Bajo esta perspectiva, el proyecto hidroaysén se presenta como una competencia directa a centrales térmicas carboneras y superior a la alternativa nuclear; con el fin de poder cubrir los nuevos requerimientos energéticos del país. El recurso en Aysén corresponde a un energético local que ofrecería una mayor seguridad energética y tendería a reducir la volatilidad de los precios futuros para Chile.

Escenario 2, Visión medioambiental: El escenario anterior es modificado introduciendo políticas agresivas de subsidio a la instalación de energías renovables no convencionales. En este caso, al disponer de un potencial suficiente de energéticos locales (geotermia, minihidráulica, eólica, solar), el proyecto hidroaysén efectivamente no es necesario en la matriz energética nacional. El balance medioambiental sería positivo y los precios de la energía podrían ser competitivos. Sin embargo, el costo social del subsidio necesario sería extremadamente alto.

Escenario 3, Subsidio estratégico: El escenario anterior es modificado, seleccionando estratégicamente un grupo reducido de tecnologías no convencionales a fomentar (por ejemplo geotermia y minihidráulica). Sin embargo, este fomento se entiende como el desarrollo de una industria tecnológica local, en sociedad con empresas desarrolladoras líderes a nivel internacional. Se requiere del involucramiento real de científicos, empresarios, asociaciones y el Gobierno. Asimismo, este fomento tendría la visión de tornar al país en un exportador de estas tecnologías a nivel regional. El proyecto hidroaysén no sería necesario para la matriz energética ni tampoco presentaría ventajas económicas relevantes. Los beneficios ambientales y en precios serían similares a los del escenario 2. Sin embargo, el costo social del subsidio o fomento sería mucho más reducido, ya que correspondería a una inversión estratégica que se renta por puestos de trabajo, consumo local, patentes y exportaciones.

En resumen, el proyecto hidroaysén no es estrictamente necesario, pero requiere de coraje y convicción para incursionar proactivamente en el Escenario 3, tomando los riesgos que todo cambio de paradigma requiere. Ciertamente, desde la academia me inclino por el escenario 3, entendiendo el desafío energético actual del país como una gran oportunidad para la innovación y desarrollo.

Académico Departamento de Ingeniería Eléctrica, FCFM-U. de Chile. Director del Centro de Energía FCFM.