Columna de opinión

13/05/2011

HidroAysén: grandes proyectos hidroeléctricos e impacto ambiental

Marcelo Olivares
 

HidroAysén: grandes proyectos hidroeléctricos e impacto ambiental

Esta semana se ha aprobado, en términos de sus impactos ambientales, un proyecto hidroeléctrico de gran escala en la Patagonia chilena. Debido a la falta de políticas e instrumentos en otros ámbitos, algunos consideran, erróneamente, que el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) debe hacerse cargo de todos los criterios involucrados en la decisión de realizar un proyecto de esta naturaleza. Sin embargo, el SEIA no compensa la ausencia de una política energética, una de planificación territorial, o una de gestión integrada de recursos hídricos. De hecho, el SEIA ni siquiera constituye una herramienta de planificación ambiental estratégica.

En este contexto, se ha perdido la perspectiva de lo que realmente debería cuestionarse en esta instancia. A juicio de la autoridad pertinente, los impactos ambientales asociados al proyecto HidroAysén son aceptables. Sin embargo, el SEIA no define en forma clara qué nivel o tipo de impacto puede ser considerado aceptable. En efecto, rara vez un proyecto, incluyendo las medidas de mitigación y compensación propuestas, cambia en forma significativa en su paso por el SEIA. En el caso de HidroAysén, se incluyeron consideraciones de índole ambiental tanto en el diseño como en las condiciones de operación establecidas en la formulación del proyecto presentado al SEIA.

El proyecto HidroAysén genera múltiples impactos ambientales. Sólo en el medio acuático, un proyecto de esta naturaleza altera el régimen hidrológico, el régimen sedimentológico y las caraterísticas del escurrimiento, con la consiguiente alteración de la calidad del agua y el ecosistema. Cabe mencionar que la mayoría de los impactos ambientales en el medio acuático están asociados a dos factores: la creación de un embalse y la alteración del régimen de caudales. El primer factor, es común para cualquier embalse, sea éste para hidroelectricidad, riego, agua potable, etc. Llama la atención la poca oposición que surge al momento de crear embalses para otros propósitos. En relación con el régimen de caudales, el impacto más notable es la introducción de fluctuaciones a escalas de tiempo cortas (diaria, horaria) en respuesta a las fluctuaciones de la demanda eléctrica. La capacidad de variar rápidamente el nivel de generación en una central de embalse es, entonces, un atributo positivo que no necesariamente poseen las tecnologías que se presentan como alternativas.

Un factor relevante es la incertidumbre que rodea los impactos ambientales asociados a proyectos de esta índole y, en particular, al proyecto HidroAysén. En efecto, no es posible predecir con certeza cómo se comportarán los sistemas ambientales, cuáles son las relaciones causa-efecto involucradas, y cuál es el grado de reversibilidad de los impactos. Típicamente, parte de la incertidumbre se debe a la falta de observaciones de la situación “con proyecto”. Efectivamente, en Chile se incorporan Planes de Seguimiento y Monitoreo como parte del SEIA, pero rara vez se establece qué acciones se tomarán en caso de que, a partir de la información adquirida, se concluya que el proyecto tiene impactos inaceptables. Este punto podría abordarse mediante una instancia de revisión ex-post del desempeño ambiental de los proyectos. Por ejemplo, el sistema estadounidense otorga licencias de operación que tienen una duración de entre 30 y 50 años, renovable al final de este período. Como parte del proceso de renovación, se revisan los impactos ambientales del proyecto, en un contexto de participación de todas las partes afectadas. El proceso concluye, usualmente, con una aprobación de la solicitud, sujeta a nuevos requerimientos, tanto en términos de diseño como de operación del proyecto. En ese caso, las generaciones futuras pueden decidir si aún los impactos son aceptables. De eso se trata, en parte, el concepto de sustentabilidad.

A pesar de sus falencias, existe relativo consenso en que el SEIA contribuye a que los proyectos sean mejores en términos de sus impactos ambientales. Disponer de un SEIA con altos estándares técnicos y base científica, que aborde adecuadamente la incertidumbre en el marco de una consensuada política energética, ambiental y de recursos hídricos, es un requisito fundamental para que Chile, al igual que todos los países del mundo con potencial hidroeléctrico, pueda hacer uso de estos recursos en forma sustentable. Más aún, este requisito es también pertinente a toda la gama de fuentes y tecnologías de generación eléctrica, tanto convencionales como no convencionales.

Más allá de las instancias que restan para la posible aprobación definitiva del proyecto HidroAysén, un punto clave de discusión, indebidamente postergado, es la línea de transmisión, que posiblemente podría ser compartida con otro proyecto hidroeléctrico actualmente en proceso de evaluación ambiental. Es de esperar que, en esa oportunidad, el SEIA muestre que está a la altura de los desafíos que plantea el futuro.

Académico del Departamento de Ingeniería Civil, división Recursos Hídricos y Medio Ambiente, FCFM-Universidad de Chile.