Columna de opinión

14/06/2013

Olimpiada Chilena de Informática y cómo seguimos sin dar el salto tecnológico

Por Jorge Pérez, académico del Departamento Ciencias de la Computación, FCFM, Universidad de Chile. (*) Columna publicada en el portal Terra el 12 de junio de 2013.
 

Olimpiada Chilena de Informática y cómo seguimos sin dar el salto tecnológico

Hace poco se realizó la primera Olimpiada Chilena de Informática, clasificatoria para la Olimpiada Internacional de Informática, que se realizará en julio próximo en Australia, y a pesar de que el resultado fue excelente desde el punto de vista de la participación, convocatoria y motivación de los alumnos (para ser una primera vez), los organizadores no podemos dejar de tener un sabor agridulce.

Incluso en el “año de la innovación” el apoyo que tuvimos para organizar el evento fue marginal tanto de parte de las autoridades como de las empresas de tecnología (aunque no se puede dejar de reconocer la ayuda de NIC Chile y Microsoft USA, que sin su apoyo nada podríamos haber realizado). Si bien se reconoció por parte de algunas autoridades lo interesante del proyecto, a la hora del financiamiento tuvimos poca suerte y para los ahora alumnos clasificados, costear el viaje a la final mundial está siendo complicado. Pero en esta columna quiero enfocarme en otro punto, uno que me parece aún más importante: el poco o nulo conocimiento de lo que realmente siginifica aprender computación y cómo, a pesar de que nuestras autoridades durante años han desarrollado planes para fomentar la inclusión de la computación en la aulas escolares, el avance ha sido marginal en cuanto al aprendizaje de las capacidades que realmente le podrían dar a Chile una ventaja comparativa en cuanto a tecnología en el futuro.

Permítanme hacer una analogía. Imagínense que el Estado decide que todos los niños de Chile deben aprender cocina. Para esto gasta recursos considerables en equipar a todos los colegios con hornos, utensilios, ollas, hasta refrigeradores. Después de este gasto enorme, un comité de expertos (obviamente no en cocina) decide que los colegios deben restringirse a enseñar cosas como prender el horno y modificar su temperatura, abrir y cerrar el refrigerador, lavar los platos y utensilios, cortar la carne (cruda y cocida), y qué tenedor se debe usar para comer pescado, tópicos que son integrados a los ya clásicos del colegio. Pasados ciertos años, las autoridades están orgullosas; todos los niños fueron expuestos a algo nuevo a lo que no todos tendrían posibilidad en sus casas, han aprendido, hemos avanzado. Se festeja, se usa en campaña electoral, la autoridad de turno se saca fotos con gorro de cocinero junto a un grupo de escolares, etc. etc. La pregunta crucial es, ¿aprendió algún niño realmente a cocinar? La respuesta es obviamente NO. El problema es aún más grave, porque algunos niños (los que obtuvieron 7 en “clases de cocina”) erroneamente creen ahora saber cocinar. De hecho, a los más aventajados les pareció tan fácil (y sin sentido), que nunca pensarían siquiera seguir cocina como una profesión, simplemente no es desafiante. ¿Es esto culpa de los niños?, ¿de sus padres? ,¿de sus profesores? la respuesta obvia es NO.

La mayoría de los lectores pensará que la analogía es un tanto burda, y tienen razón. Pero a los ojos de los que conocen del tema de computación, así de burdo parece la forma en que la mayoría de los colegios en Chile enseña hoy lo que ellos llaman computación. Computación en los colegios se ha restringido a la enseñanza del uso de herramientas (procesadores de texto, planillas de cálculo, etc.) ¿Están los alumnos en Chile aprendiendo computación? La respuesta es NO.

¿Qué es enseñar/aprender computación? El detalle de la respuesta a esta pregunta la dejaremos para otra columna, pero podemos adelantar que incluiría todo el proceso mental y práctico que lleva a que los alumnos sean capaces de generar sus propias aplicaciones computacionales (no simplemente usar la de otros), hacer que el computador los entienda y haga lo que ellos le manden. Esto se conoce como programar. Los alumnos ganadores de la Olimpiada Chilena de Informática, tienen estas diferencias más que claras, al parecer mucho más que nuestras propias autoridades educacionales.

En países con poca visión se dirá que computación (de verdad) debería ser un tema “electivo” en los colegios porque no todos los alumnos lo necesitarán, pero lo mismo se podría decir de las matemáticas ¿no? Los países desarrollados saben que computación (de verdad) será crucial en el futuro cercano y están preparando a las nuevas generaciones incluyendo desde más temprana edad cursos de programación computacional en los colegios. Sugiero ver el excelente ejemplo de http://www.code.org en Estados Unidos ¿Nos quedaremos nuevamente como país atrás en estos avances?

La Olimpiada Chilena de Informática, es una instancia para incentivar el desarrollo de las nuevas generaciones “desde abajo”, o sea, empezando por los alumnos. Pero el salto real no se dará sino hasta que las autoridades aborden de manera seria el incluir computación en los colegios.

- Columna publicada en el portal Terra el 12 de junio de 2013

(*) Jorge es profesor del Departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad de Chile y se especializa en investigación teórica en Bases de Datos. Actualmente es entrenador de los equipos que participan en la Competencia Internacional Universitaria de Programación ACM (ACM ICPC) y es uno de los organizadores de la Olimpiada Chilena de Informática. Conéctate con Jorge por twitter en @perez o visitando su página web.