Columna de opinión

04/11/2011

Universidad de Chile, ¿Gratis?

José M. Piquer, profesor del Departamento de Ciencias de la Computación, FCFM, y senador universitario de la Universidad de Chile
 

Universidad de Chile, ¿Gratis?

Columna publicada el 2 de Noviembre en Portal Terra.

Tuve una pesadilla angustiosa que me llevó a escribir esta columna: soñé que el Gobierno negociaba con los estudiantes y acordaban que los alumnos de la Universidad de Chile podían estudiar gratis. Y se implementaba un sistema a la chilena, equivalente a la educación municipal: el Gobierno definía un monto por alumno bajísimo (en educación municipal se asignan como $150.000 al año) y además limitaba a la Universidad la cantidad de alumnos máximo, porque no había más presupuesto. En mi pesadilla, el presupuesto anual de la Universidad caía drásticamente, los mejores alumnos y profesores nos abandonaban y se conformaba un escenario equivalente a los colegios: las mejores universidades eran privadas y carísimas, a las que sólo tenía acceso la clase alta del país.

Al despertarme angustiado, prometí estudiar más el tema y revisar qué pasaría si repentinamente nuestros alumnos dejaran de pagar y debiéramos reemplazar ese dinero con aportes estatales. El resultado es casi peor que mi pesadilla: la Universidad de Chile hoy recibe en promedio 3.5 millones de pesos anuales por cada alumno, entre aportes estatales y matrícula. Con ese financiamiento, ha logrado apenas mantenerse como la mejor universidad del país y en una posición decente en los rankings internacionales. Mirando a nuestros vecinos, con universidad gratuita, la Universidad de Buenos Aires recibe como $600.000 anuales por alumno. Si uno mira una universidad cualquiera de Europa, tomemos la Universidad de Estrasburgo en Francia - rankeada 100 en el mundo según Shanghai- recibe 6 millones de pesos anuales por alumno.

Aunque obviamente la relación presupuesto-calidad no es tan simple, hay una correlación fuerte. Creo firmemente que nuestro país necesita una Universidad de Chile de nivel mundial, que deje de estar en el pelotón de cola de las universidades mundiales, y no basta ser de las mejores de Latinoamérica. Para eso se requiere aumentar su presupuesto y también su cobertura, tal vez duplicando su matrícula, particularmente en posgrado, de modo de tener masa crítica intelectual. No veo ninguna posibilidad de aumentar este presupuesto si pasamos de golpe a la gratuidad y, considerando el país que somos, nos condenará a tener la universidad que nos merecemos para nuestro PGB: una universidad mediocre, mucho peor que la Universidad de Buenos Aires. Es el escenario ideal para las universidades privadas, que pueden comenzar a desarrollarse como reales universidades de calidad.

No veo ninguna otra opción de desarrollo futuro para la Universidad de Chile que mantener por mucho tiempo más una especie de “financiamiento compartido”: que paguen más los que pueden pagar más, que sea gratuito para los que no puedan y a crédito para las carreras que dan un buen futuro. Por supuesto que hay que lograr bajar los aranceles actuales, el endeudamiento es de un nivel absurdo hoy día y hay que lograr disminuirlo y manejarlo. Sobre esos montos, podemos lograr que el Estado ponga más dinero para la Universidad de Chile, pero nunca lograremos que reemplace totalmente lo que hoy son las matrículas. Cuando hayamos duplicado un par de veces más nuestro ingreso per cápita, tal vez podamos suponer que el Estado considere la posibilidad de financiar un presupuesto del nivel necesario.

Por otro lado, la gratuidad no arregla muchos problemas. Sobre equidad en el acceso, en realidad la discriminación la hace la PSU, no el arancel. En una Universidad gratuita, la distribución de clases sociales sería la misma que ahora. En la calidad, más bien perjudica, porque disminuye el presupuesto de las universidades.

Hoy pienso que los que debieran estar empujando la gratuidad en la Universidad de Chile son los dueños de las nuevas universidades privadas. Es el mejor negocio que pueden hacer.

*José M. Piquer, profesor del Departamento de Cs. de la Computación, FCFM. y senador académico de la Universidad de Chile.*