12/08/2011

Distintas visiones sobre el paro estudiantil en la FCFM

La actual crisis que experimenta el sistema de educación chileno ha provocado fuertes movilizaciones estudiantiles comparables con las vividas en 2006, para la “revolución pingüina“ y en 1968 para la Reforma Universitaria. Los mecanismos de movilización son los cuestionados en este minuto. Preguntamos su opinión a alumnos, académicos, senadores universitarios y directivos de la comunidad beauchefiana.

ANDRÉS VIAL, estudiante Departamento de Mecánica

Me opongo 100% a la movilización por paro. No tengo problemas con que alguien se movilice, ni quiera expresar su descontento con algún tema, de hecho, creo que es indispensable, manifestar el descontento cuando una situación nos parece injusta o que merece la mención.
Paralizar una institución, es irse a un extremo igual de incorrecto que guardar silencio, pues al manifestar cualquier idea, se deben respetar, sin excepciones, los derechos de las personas. En el caso del paro, en particular de la Facultad de ciencias Físicas y Matemáticas, con la excusa de hacer caso a la democracia, se están pasando a llevar a las autoridades legítimas, a los estatutos de la Universidad y, lo más grave de todo, a los derechos de los estudiantes que por una u otra razón, no están de acuerdo, con los motivos, la forma, o lo que sea de este movimiento.

Toda institución democrática, debe respetar como básico los tres items anteriores, de lo contrario, de reduce la democracia a la sola instancia de votación, método muy efectivo para tomar decisiones, pero con un límite clarísimo en las leyes, el Estado de Derecho y los derechos de las personas, en el caso particular nuestro, el derecho a educarse.
Por último, me parece una situación absolutamente absurda y ridícula paralizar una institución educativa para mejorar la educación.

Se han dado durante este movimiento, eventos de lo más interesantes, caben destacar, los bailes en frente de la moneda y el cacerolazo, incluso, las marchas pacíficas. Existen además métodos más formales como enviar cartas a las autoridades competentes y responsables del problema particular, al parecer, la creatividad de los estudiantes, da para bastante.

La pregunta ahora, sería como hacer compatibles, ese tipo de movimientos con las clases. Las actividades que se realizan actualmente requieren tiempo, ya sea para organizarlas, difundirlas, etc. Sin embargo, cuando algo es de real importancia, uno está dispuesto a sacrificar cosas con tal de lograr objetivos, a eso, se le llama heroísmo. Lo que creemos, ordena nuestras prioridades y en función de ello decidimos que sacrificar y que no.

Por otro lado, dado el apoyo que tiene actualmente el movimiento, la facultad podría dar facilidades, que por lo demás son aseguradas por los estatutos de la Universidad, para quienes lo necesiten de manera que sus ideales les signifiquen menos sacrificios (por ejemplo, fechas para dar en segunda instancia, las pruebas a las que se haya faltado a causa del movimiento). Los estudiantes que mantienen parada esta facultad, no están dispuestos a sacrificar sus evaluaciones pero si su tiempo, más aun, los que dicen estar dispuestos a perder el semestre, no tienen reparos en sacrificar forzadamente, el tiempo, el dinero, las clases y las evaluaciones, de aquellos que no adhieren con su posición.

ANDRÉS FIELBAUM, Presidente Centro de Estudiantes de Ingeneiría, CEI

Considero que el paro es una de otras tantas formas de movilización. No hay que “fetichizarlo“, sino que entender que bajo ciertos contextos puede ser la mejor forma. En particular, permite mantenernos en estado permanente de movilización, pues no existen actividades académicas que sean una distracción (con lo que podemos tener asambleas mucho más seguido, dedicarnos con fuerza a hacer difusión en el barrio, etc), y para hacer presión (en este caso, el que esté gran parte del sistema educacional chileno parado ciertamente es una medida de presión importante para el gobierno).

Me parece que es absolutamente injusto considerar el paro es una medida de fuerza, y quiero ser tajante en esto, sostener tal afirmación. Primero, porque el CEF es la instancia que los propios estatutos del CEI definen como órgano democrático válido para tomar decisiones. Segundo, porque cuando se votó para ir a paro en tal primera instancia, se volvió a validar tal espacio porque el voto era incluyendo revalidación vía CEF. Pero principalmente, porque todos los Centros de Estudiantes de los distintos departamentos han consultado a los estudiantes que representan (de distintos modos, algunos con asamblea, otros con voto electrónico, otros con voto presencial), y en todas las semanas, considerando el total de personas que votaron, más del 60% ha aprobado el paro y con quorums que rondan las 3000 personas. Y vuelvo entonces a ser enfático: decir que el paro es hoy una medida de fuerza, no validada por lo estudiantes, es derechamente una mentira.

Consideramos el Paro como una forma de aportar contenido a las legítimas reivindicaciones del movimiento. Se ha notado a través de una muy importante participación de ingeniería en la toma de Casa Central, en las marchas (hoy nuevamente fuimos aprox 2000 personas de la Facultad), en las iniciativas “La Micro Piensa” y de trabajo con el barrio que nos rodea, los documentos realizados por la comisión técnica, una gran cantidad de foros y asambleas, etc. Todo este trabajo no hubiese sido posible si no hubiésemos estado en paro; se podría haber contribuido, es cierto, pero con mucha menor fuerza.

Hector Agusto, profesor Escuela de Ingeniería y Ciencias

Lo que el movimiento ha logrado hasta ahora era impensable hace algunos meses, un sueño para los que alegábamos lo mismo hace casi 20 años, donde con suerte y muy poco apoyo lográbamos aminorar o simplemente dilatar retrocesos en nuestros derechos y en el sistema de educación superior chileno, hasta que llegamos a la situación actual.

Bajar las movilizaciones y ponerse conversar no se vislumbra prudente, particularmente con una clase política que no “ha dado el ancho” y está cruzada por intereses de todo tipo más allá del bien común, además de mostrar poco apego a “cumplir promesas”, basta revisar lo que ocurrió el 2006. Una de esas movilizaciones son los paros, que afortunadamente en nuestra facultad son legitimados democráticamente y, por otra parte, no estamos debatiendo acerca de tomas o huelgas de hambre. Por otro lado el paro abre espacios que no se dan en condiciones normales y que aún no hemos usado en profundidad. ¿No será la ocasión de que revisemos profundamente lo que hacemos?, solo por dar un ejemplo: ¿Es justo el arancel que pagan nuestros estudiantes, más allá del “precio de mercado”?

Este movimiento ha descolocado a los analistas y sus predicciones: “Son una minoría, no tienen representatividad” y en las encuestas tiene más apoyo que todos los sectores políticos sumados; “el movimiento se desgastará pronto” y cada vez parece tener más fuerza; “No lograrán nada” y han puesto en el centro del debate la educación en chile; “será una catástrofe si continua”, ¿lo será? o ¿es solo otro mal deseo disfrazado de proyección?.

Confío plenamente en que nuestros estudiantes toman responsablemente sus decisiones y evalúan sus consecuencias.

JOEL OLMOS, representante estudiantil en el Senado Universitario

Los estudiantes de Chile han dado un ejemplo al país sobre cómo hacer política. Ni el presidente, ni el gobierno, ni el congreso han sido capaces de satisfacer las expectativas de un movimiento que ya puede tildarse de ciudadano, pues incorpora a las comunidades universitarias, a los profesores, a los apoderados y a amplios sectores de la sociedad civil, que conciben a la educación como el motor del progreso social.

Las movilizaciones estudiantiles se han basado principalmente en el llamado “paro”, que ha contribuido a transversalizar la discusión y convocar a mayores manifestaciones ciudadanas que nuestra frágil y joven democracia ha visto en esta eterna transición. La paralización de actividades tuvo un efecto: Obligó a toda la Universidad a tomar una posición frente a las incipientes propuestas de un hermético gobierno, sin embargo hoy llevamos casi 3 meses de paralización y de seguir así corremos el riesgo de desestabilizar nuestros planteles y los proyectos que dan forma al compromiso público de las instituciones estatales. Es por esto que se hace necesario normalizar las actividades académicas siempre y cuando se den las garantías para que los estudiantes participen en las convocatorias nacionales de movilización y también a las jornadas de discusión que los espacios estimen pertinentes de acuerdo a las dinámicas que se establezcan entre el ejecutivo y el movimiento social. La convocatoria a un Claustro académico se ha convertido en propuesta del Senado Universitario y se ha posicionado transversalmente como una estrategia viable y positiva para proyectar el estado permanente de movilización de manera democrática, triestamental y representativa.

YERKO YAVAR, Presidente del Centro de Estudiantes, Ingeniería Civil de Minas

Más que nada el paro es una herramienta para llamar la atención de la opinión pública. Es cierto que se cuestiona que la movilización ha sido muy lenta, pero hay que considerar que las autoridades del Gobierno no ha sido capaz de dar una respuesta clara, han presentado propuestas pero ninguna satisface a los problemas de fondo.

Si bien hay costos, tanto para los estudiantes como para las instituciones, creo que no se ha pensado mucho sobre los costos que tendrá para las instituciones, los estudiantes estamos dispuestos a asumir los costos que un movimiento implica pero es necesario profundizar en la discusión sobre los costos para los colegios y para las universitarias.

Las movilizaciones durarán hasta que no exista una respuesta clara por parte del Gobierno. Además hay que considerar que se han sumado situaciones como las vividas el jueves pasado, que se reveló y puso en el tapete otros problemas sociales como el derecho a la manifestación. Esta situación hizo que más personas adhirieran al movimiento.
La gran mayoría de los estudiantes apoya el movimiento, pero también contamos con estudiantes que quieren volver a clases. Quienes apoyan el paro se han organizado bastante y tienen gran motivación. Esto ha permitido organizar actividades durante las últimas semanas. Creo que quieres quieren volver a clases sólo piensan en sus intereses personales. Esto porque el movimiento no está pidiendo que nos vayamos a Paro está pidiendo que se hagan cosas. Sería interesante conocer la opinión de todos los estudiantes que quieren retornar a clases porque ellos han estado ajenos a la discusión y no han aportado con su punto de vista.

JOSÉ MIGUEL PIQUER, Académico DCC, senador universitario

Creo que es urgente terminar con el paro. Los paros estudiantiles son útiles y válidos, pero no son lo mismo que una huelga de trabajadores. La huelga daña a la empresa con la que estamos tratando de negociar. El paro estudiantil daña a los mismos estudiantes primero y a la Universidad después, pero le causa muy poco daño al gobierno, con quien realmente se está peleando hoy. En una batalla de largo plazo, como la que estamos hoy, no es factible mantener un paro hasta que logremos definir todas las leyes y cambios que se requieren para ir arreglando la educación en Chile. El movimiento estudiantil ya logró sus puntos principales y ahora se requiere avanzar en la lenta negociación particular de los puntos específicos, que tomará bastante tiempo. Por otro lado, los calendarios están ya en su límite de creatividad para poder terminar los cursos en condiciones decentes. Es, por lo tanto, indispensable buscar formas de mantener la presión y la participación en este debate, pero manteniendo una normalidad académica interna.

La idea de organizar un claustro permanente, con los tres estamentos participando, y con facilidades para que se pueda asistir a las eventuales marchas o manifestaciones que requieran masividad, sin dañar las actividades académicas en curso, parece lo único sensato que queda por hacer. El Senado Universitario lo ha estado discutiendo y ojalá que los estudiantes se entusiasmen con esta idea, o nos encontraremos en una situación sin salida, donde el principal daño a la Universidad lo estaremos causando nosotros mismos.

ROBERTO COMINETTI, académico Departamento de Ingeniería Industrial, Senador Universitario

El movimiento de los estudiantes ha sido muy exitoso en poner el tema de la educación en el centro de la discusión pública. Lo han logrado a través de planteamientos específicos así como mediante movilizaciones novedosas y creativas que han tenido un enorme eco en la ciudadanía.

En comparación, el paro ha resultado de dudosa eficacia y ha traido mas inconvenientes que beneficios. Como es habitual, un paro tiene un efecto desmovilizador, salvo entre los actores más comprometidos quienes de todos modos participan. Tampoco resulta eficaz como forma de presión hacia las autoridades de gobierno, a quienes un paro en la Universidad de Chile no parece preocuparles. El impacto mediático ha sido marginal, aunque es posible que el tema sea explotado al acercarse el proceso de admisión 2012. Finalmente, la prolongación del paro conlleva el riesgo cada vez más cierto de una pérdida del semestre, con el consiguiente daño no solo para los alumnos actuales sino por las serias dificultades prácticas que plantea un tal escenario para admitir nuevos alumnos en primer año. A río revuelto habrá quienes saquen cuentas alegres.

Las dudas que surgen son las obvias. Que objetivos específicos persigue el paro? A quien se pretende presionar? Aún asumiendo que exista acuerdo entre los estudiantes para responder estas preguntas, queda la interrogante de si el paro es una forma efectiva para lograr estos objetivos. Conjeturo que la respuesta es no.

FRANCISCO MARTÍNEZ, senador universitario, Académico Depto. de Ingeniería Civil

Parto por un análisis. El PARO, a diferencia de la TOMA, no viola los derechos de los demás. Los estudiantes son los que deciden parar y lo definen democráticamente, incluso los que lo deseen pueden asistir a clases. Los profesores, por su parte, no están en paro, aunque pueden adherir y de hecho lo hemos hecho por respeto a las decisiones estudiantiles o por convicción, pero el paro estudiantil no es vinculante con las decisiones de los académicos. Entiendo que esto implica, desde un punto de vista administrativo, que los retrasos en materia docente son responsabilidad de la institución, y nosotros los profesores somos co-responsables.

Sigo con mi opinión. Me he opuesto en muchas instancias a las TOMAS, así como considero que el PARO es una acción legítima, pero también me preocupa mucho la situación de eventual pérdida de semestre en algunas facultades con menor holgura que la FCFM. Desde esa perspectiva sostengo que los académicos podemos hacer una mejor contribución participando más activamente en la discusión sobre educación y en actividades que demos a conocer nuestras opiniones dentro y fuera de la universidad.

DIANA COMTE, Directora Escuela de Postgrado

La Escuela de Postgrado ha apoyado a sus estudiantes, siendo un canal de comunicación de todas las solicitudes que ha recibido de parte de sus representantes estudiantiles en el Consejo Escuela de Postgrado, para transmitir las informaciones y convocatorias que le han sido requeridas.

Además, ha mantenido una actitud dialogante y flexible con sus estudiantes y Profesores en lo relativo a este movimiento y sus repercusiones en los términos e inicios de semestre cuando ello ha sido solicitado y ha puesto toda su voluntad en solucionar caso a caso los problemas que por ejemplo tienen que ver con estudiantes extranjeros, con las becas que se manejan a través de la Escuela de Postgrado, con las graduaciones y los certificados requeridos durante este Paro Estudiantil.

Ha puesto a disposición de los Coordinadores de los Programas de Postgrado todas las herramientas que dispone para dar una continuidad razonable a los Programas que así lo han requerido, tratando de apoyarlos y de esta forma ha tratado de minimizar un poco los costos asociados a este movimiento, sin que ello haya constituido un freno a la actividad propia del mismo.

NELSON ZAMORANO, Director Escuela de Verano

En primer lugar no hay que juzgar este movimiento por los costos que pueda tener la Escuela de Verano, ya sea a favor o en contra. Como todas las actividades de esta Facultad por supuesto que se verá afectada. Observamos tres amenazas, que son casi una realidad. Una es que el semestre en la Facultad de Medicina no termina antes del 15 de enero por lo tanto no contaremos con sus salas y laboratorios. Uno de cada cuatro estudiantes que ingresa a Medicina pasó por la Escuela de Verano. Acá se presenta otra dificultad, porque son esos mismos alumnos quienes después se transforman en tutores, por lo que tendremos una baja en el número de colaboradores.

Esta misma situación se replica en nuestra Facultad. No tenemos capacidad de salas para poder integrar a 1400 estudiantes si es que las clases se prolongan por enero. Por otra parte, si se están realizando actividades docentes, los profesores que dictan las clases no podrán participar. Por último otra de las dificultades es que los alumnos de colegios emblemáticos tampoco podrán participar.

¿Cómo enfrentaremos esta situación? Nos esforzaremos por poder dictar los cursos de mayor relevancia, que son lo que tienen reconocimiento posterior, como es el caso de física, química, computación. Nuestra prioridad es salvar esos cursos. Contamos también con otras cátedras que son muy solicitadas como matemática o biotecnología, en este caso también nos focalizaremos para poder realizarlas con normalidad.
Sobre la calidad de la educación veo las condiciones de los estudiantes pero no veo el compromiso. Está comprobado que si se tiene tres meses de vacaciones, los estudiantes bajan su nivel. Creo que deberíamos definir que la educación dura los 365 días del año, para ello es necesario que existan instancias donde los estudiantes con mayor inquietud puedan desarrollarse.

PATRICIO POBLETE, Director Escuela de Ingeniería y Ciencias

El paro de actividades acordado por los centros de estudiantes, respaldado y acatado por una mayoría de alumnos, ha hecho que no sea viable para la Escuela tomar los exámenes que se necesitan para dar por finalizado el primer semestre. Es necesario que exista una situación de normalidad para poder rendir estas pruebas adecuadamente, lo que no se da en las actuales circunstancias.

A la espera de una vuelta a la normalidad, la Escuela semanalmente está recalendarizando el año académico con el fin de cumplir con sus compromisos docentes y recuperar las actividades hasta ahora postergadas tan pronto esto sea factible. Además ha buscado dar solución a muchos de los problemas que este paro ha ocasionado: alumnos extranjeros que necesitaban regresar a sus respectivos países con sus notas finales, alumnos que debían partir a estadías en el extranjero, facilidades para alumnos de provincia que tenían viajes ya comprometidos, sesiones de repaso y ejercitación de asistencia voluntaria para alumnos de Primer Año, y muchas otras más.

Lamentablemente, hay daños que ha sido imposible evitar, como la pérdida del Semestre de Verano, y existe un riesgo creciente de que se deba suspender la Escuela de Verano, por primera vez en sus 22 años de historia. La Facultad valora lo que hasta ahora el movimiento estudiantil ha conseguido, pero nos acercamos a un punto de no retorno en que se perdería el Semestre de Primavera, por lo que creemos que es el momento de que nuestros estudiantes evalúen otras formas de movilización que permitan la reanudación de las actividades docentes.

Comunicaciones FCFM